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martes, 18 de agosto de 2015

CRÍTICA THE DARK KNIGHT (2008), POR ALBERT GRAELLS

SISTEMA DE CALIFICACIÓN: ☆ MALA BUENA MUY BUENA EXCELENTE

Sinopsis: Batman/Bruce Wayne continua su guerra contra el crimen organizado en Gotham. Con la ayuda del teniente James Gordon y del nuevo Fiscal del Distrito Harvey Dent, Batman se propone acabar con la mafia en la ciudad. El triunvirato demuestra su eficacia, hasta que aparece el Joker, un nuevo criminal que desencadena el caos y aterra a los ciudadanos.

Resulta innegable el hecho de que “The dark knight” no sólo es una buena película, sino una muy buena película. Algunos la consideran una obra maestra, a otros simplemente les encanta, pero en lo que coinciden la inmensa mayoría de las personas que la han visto es que no se puede negar su calidad técnica y artística. Ciertamente es así, pero “The dark knight” esconde una trampa en la que casi todas las personas que la han visto han caído. Es innegable la calidad técnica y artística de la película, pero no sólo es discutible sino además reprochable su calidad ética, y nuevamente al arriba firmante le toca hacer de abogado del diablo.

Si recordamos “El nacimiento de una nación”, nos resulta imposible negarle reconocimiento por su aportación al lenguaje cinematográfico, seguramente es la película más importante de la historia del cine, pues con ella el arte cinematográfico llegó a su madurez. Sin embargo dicho reconocimiento no oculta, porque ni debe ni puede, sus descaradas connotaciones racistas, lo que convierte a la película en una obra tan admirable y reconocible por su incuestionable genialidad técnica y narrativa como tan reprochable y despreciable por su mensaje claramente intolerante y segregacionista. Con “The dark knight” ocurre lo mismo.

A pesar de que el título “The dark knight” hace referencia a Batman, el personaje más importante de la película es el Joker, es el centro de la historia. En “The dark knight” el objetivo del Joker no es hacer que el mundo arda porque sí, no es provocar el caos porque disfrute del caos. Al contrario, provoca el caos como reacción rebelde y revolucionaria a un sistema capitalista neoliberal. Y a pesar de cómo se pretende presentar en la película, el Joker resulta el verdadero héroe, mientras que los malvados, los antagonistas, los malos, resultan ser Batman/Bruce Wayne, el teniente James Gordon y el Fiscal del Distrito Harvey Dent.

Resulta lamentablemente decepcionante que la tesis de una película tan buena como “The dark knight” resida en el planteamiento de que solamente se puede alcanzar el orden en la sociedad mintiendo y ocultando la verdad a la sociedad, que la mentira y el engaño sean el pilar con el que deba sustentarse la sociedad para que ésta no se vea abocada al caos, que la sociedad solamente pueda permanecer y mantenerse estable en base a mentiras y engaños, que la verdad causa la destrucción del orden social.


En la película los tres grandes embusteros son Harvey Dent, James Gordon y Batman. Dent miente a los ciudadanos de Gotham al hacerse pasar por Batman, al fingir ser la persona que se oculta bajo el traje de Batman. Gordon también miente el fingir su muerte. Y Batman termina la película con la mayor mentira de todas, al hacerse él responsable de los asesinatos cometidos por Dent, para que los ciudadanos de Gotham confíen en que el poder establecido en la ciudad es fuerte e incorruptible, lo que es mentira. Gordon y Batman mantienen esa mentira para mantener el orden. Incluso Alfred le oculta la verdad a Bruce Wayne sobre la decisión de Rachel con el pretexto de creer que es mejor para él creer en una ilusión que saber la verdad.

Esto no es nuevo, es una vieja doctrina conservadora utilizada por los fascistas en el siglo XX, y usada ahora en el siglo XXI por los neoliberales, pero defendida de manera vehemente por mediocres sociólogos como Frank Raymond Leavis o Charles Wright Mills, que pensaban que los políticos debían ocultar la verdad a la sociedad, debían mentir y engañar a la sociedad, porque la sociedad es incapaz de entender y comprender la verdad y la rechazaría violentamente poniendo en peligro el poder establecido. Personas más decentes que Leavis y Mills también creían fervientemente en esa doctrina: Hitler, Stalin, Ceausescu, Mao Se-Tung, Kim Il-sung, etc. Como escribió el filósofo romano Marco Tulio Cicerón: “Como nada es más hermoso que la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”.

Y la verdad es que, por muy legitimado que sea un gobierno por unas elecciones democráticas, una vez establecido en el poder, nada impide a ese gobierno ser antidemocrático. El mayor defecto de la democracia es que permite acabar con la misma.

Un ejemplo reciente de lo expuesto es el gobierno de George W. Bush y la guerra contra Irak. Bush mintió al pueblo de Estados Unidos asegurando que Irak poseía armas de destrucción masiva, algo que él mismo sabía que no era verdad, pero necesitaba mentir a la población para implantar en Irak su doctrina del choque. El pueblo se hubiese rebelado si les hubiese dicho la verdad, que la invasión de Irak respondía únicamente a intereses económicos de entidades privadas, que ese era el motivo por el que iba a sacrificar la vida de miles de soldados. Por eso mintió, para asegurar la absoluta fidelidad y obediencia del pueblo de Estados Unidos. En éste sentido es cierto que la verdad representa el caos, la rebelión y revolución, pero eso sucede cuando un gobierno pierde toda legitimidad al mentir reiteradamente a la sociedad. Cuando un gobierno es transparente e incorrupto, la verdad no es la causa del caos, porque la base del orden social es la verdad y no la mentira. Por consiguiente un lugar dónde la verdad es causa de caos, rebeldía y revolución es un lugar con un gobierno mentiroso, corrupto e ilegítimo.

Quien escribe en ningún caso afirma que “The dark knight” sea una película menos brillante por su mensaje filo-fascista. Al contrario, defiende la película, pero acepta la hipocresía y el cinismo que eso conlleva. Defender la película, considerarla excelente, magistral, una obra maestra, es consentir que su notable calidad técnica y artística pese más que la ética de la misma película, cuando la ética debería ser más importante.


La hipocresía y el cinismo del espectador cuando valora “The dark knight” es la misma que tiene no sólo como espectador, sino como consumidor. Al comprar y consumir un producto no sólo compramos y consumimos una necesidad, compramos y consumimos una ideología, y no sólo cuando vemos y escuchamos productos audiovisuales como cine, televisión, música, etc. Libros, comida, vehículos, material escolar… todo lo que compramos y consumimos conlleva consigo una ideología. En la sociedad capitalista neoliberal ya no se vende por necesidad, se vende por ideología.

Un ejemplo muy acertado de lo expuesto es un anuncio televisivo de Huevo Kinder Sorpresa que muchos recordarán. Se ve a un niño sentado en el suelo, de morritos, aburrido. Entonces llega su madre, joven y guapa, y el niño se alegra como si no la hubiese visto en cinco años y corre hacia ella por un pasillo con grandes ventanales dónde se pueden ver los numerosos árboles de un gran jardín. Niño y madre se abrazan, y la madre le enseña al niño lo que le ha traído, un Huevo Kinder Sorpresa. El niño se pone histérico de la alegría y la madre sonríe mostrando unos dientes perfectos. El niño juega con el juguete que ha encontrado dentro. El niño se come el chocolate y goza del sabor. Luego llega el padre del trabajo, y el niño y el padre corren para abrazarse, y el padre le regala otro Huevo Kinder Sorpresa. El niño se come el chocolate, con su madre y con su padre junto a él a cada lado sonriendo, y el hijo los abraza cuando aparece la imagen del Huevo Kinder Sorpresa. Todo eso mientras unos niños cantan al coro “¡Felicidad! ¡Kínder Sorpresa nos da grandes momentos de felicidad!”, y la bonita voz en of de la madre nos cuenta lo felices que son con Kínder Sorpresa y como ha llenado sus vidas.

Los que idearon éste anuncio, uno de los mejores que he visto, son unos genios. Éste anuncio es un claro ejemplo, puede que el más descarado y arrogante, de la utilización de la ideología para vender un producto. En el anuncio no se ve a un niño que tiene antojo de chocolate, va a la nevera, encuentra un Huevo Kinder Sorpresa, satisface su antojo y además, como premio, encuentra un regalo. En éste anuncio no se vende por necesidad, se vende por ideología. Los que compran y consumen un Huevo Kinder Sorpresa no sólo compran y consumen chocolate y un pequeño juguete seguramente fabricado en China por niños explotados o prisioneros políticos. Lo que compran y consumen es la idea de una familia unida y feliz, que viven en una gran casa con jardín, la madre es joven y guapa y el padre tiene un buen trabajo. En éste anuncio exponen descaradamente que venden felicidad, y una felicidad construida, además, en base al más puro sistema capitalista neoliberal, una felicidad que sólo se consigue en una sociedad de consumo creada por la cultura de masas. Sólo puedes ser feliz si compras y consumes, cuanto más compres y consumas más feliz serás.

En conclusión. Al igual que el Huevo Kinder Sorpresa, un huevo de rico chocolate que dentro guarda un juguete divertido, “The dark knight” esconde bajo su capa de magnífica película un mensaje ideológico fascista. Aun así el autor de ésta crítica sigue disfrutando de la película y la considera una obra muy notable a pesar de su tesis, lo que le convierte inequívocamente en un hipócrita y un cínico.

Mi calificación es: